Secuelas COGNITIVAS de un ictus hemorrágico
🧠 Cuando el pensamiento necesita reaprender El ictus hemorrágico es un evento cerebral abrupto y profundo. A diferencia del ictus isquémico, donde el flujo sanguíneo se bloquea, aquí un vaso se rompe y la sangre se filtra en el tejido cerebral , dañando las neuronas y comprimiendo estructuras cercanas. Este tipo de lesión no solo afecta la movilidad o la sensibilidad, también puede alterar funciones más sutiles y esenciales, aquellas que nos permiten pensar, recordar, razonar y tomar decisiones . Estas son las llamadas secuelas cognitivas , que modifican la manera en que el paciente percibe y responde al mundo. 🧩 El cerebro tras la tormenta Cuando ocurre un ictus hemorrágico, la sangre derramada puede infiltrarse en regiones clave como los lóbulos frontal, temporal y parietal , o incluso en estructuras profundas como el tálamo . Cada una de ellas cumple un papel esencial: Lóbulo frontal: dirige la atención, la planificación y la toma de decisiones...